El impactante discurso de ventas de Arnold Schwarzenegger: por qué impulsó la gasolina mientras vendía vehículos eléctricos

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A veces hay que ir a lo grande para dejar claro un punto. Ésa es la lógica detrás de un reciente truco con cámara oculta en California. El objetivo era simple: comprobar qué tan motivados están realmente los compradores cuando se trata de cambiar a vehículos eléctricos. ¿El método? Haga que un defensor legendario de los motores de combustión interna intente disuadirlos de ser ecológicos.

Entra Arnold Schwarzenegger.

El exgobernador no se presentó trajeado. Apareció como un vendedor de autos usados ​​llamado Howard Kleiner. Trabajó para Veloz, una organización sin fines de lucro con sede en California. Su misión es acelerar la adopción de vehículos de cero emisiones en todo Estados Unidos. El montaje era absurdo. Una pareja joven entra al concesionario. Quieren un SUV eléctrico de BMW. El personaje de Schwarzenegger contraataca rodando con un Hummer humeante y rugiente.

El contraste fue intencional. El ruido por sí solo fue suficiente para hacer que la gente se estremeciera.

“¿Quieres impresionar a los vecinos?” bromeó. “Eso es testosterona”.

Fue divertido. Pero también fue una prueba de estrés. Los actores que interpretaban a los clientes estaban dispuestos a comprar un vehículo eléctrico. Esperaban apoyo. En cambio, consiguieron al abogado del diablo. Schwarzenegger interpretó el papel con exagerada convicción. Utilizó todos los clichés contra los coches eléctricos para ver si los compradores darían marcha atrás.

“¿Crédito fiscal o crédito callejero?”

El diálogo revela mucho sobre por qué la gente compra coches eléctricos. No se trata sólo de ahorrar dinero. Se trata de estatus. Se trata de ser parte de un movimiento.

Cuando un cliente preguntó sobre el crédito fiscal federal para vehículos eléctricos, Schwarzenegger dio un giro radical.

“¿Quiere un crédito fiscal o quiere credibilidad callejera?” preguntó.

Planteó la elección como uno de dos valores. Una es la prudencia financiera. El otro es la señalización social. Empujó más. Sugirió que la contaminación por gasolina podría en realidad ser algo bueno. ¿Su razonamiento? Ayuda a controlar el crecimiento demográfico.

Fue indignante. Fue diseñado para provocar. Pero para la campaña de Veloz, funcionó en múltiples niveles. Destacó lo absurdo de los argumentos contra los vehículos eléctricos. También demostró que los compradores son conscientes de estos temas de conversación. No se limitan a asentir. Tienen opiniones fuertes.

El ambientalista disfrazado

Es fácil olvidar que Schwarzenegger no es sólo un héroe de acción. Fue gobernador de California de 2003 a 2011. Durante ese tiempo, firmó algunas de las regulaciones ambientales más estrictas del país. No se limitó a hablar del cambio climático. Él actuó en consecuencia.

Hoy lidera R20, una organización global que lucha contra el cambio climático. Entonces, ¿por qué la farsa?

Porque la predicación directa no siempre funciona. La gente se resiste cuando se siente atacada. Pero cuando los pones en una situación ridícula, ves sus verdaderos colores. Ya ves lo que les importa más.

La campaña no se trataba sólo de vender coches. Se trataba de revelar la psicología detrás de la compra.

Por qué es importante este truco

La mayoría de la gente asume que si te presentas a comprar un vehículo eléctrico, ya estás vendido. Este vídeo demuestra que esa suposición es errónea. Los compradores necesitan refuerzo. Necesitan escuchar que su elección no sólo es “correcta”, sino también socialmente gratificante.

La actuación de Schwarzenegger puso de relieve la fricción. Señaló la ansiedad por el alcance. Las brechas en la infraestructura de carga. Los costos iniciales más altos. Pero también expuso la débil lógica de esas quejas.

El Hummer no fue una recomendación. Era un espejo.

Para Veloz, el vídeo sirve como herramienta. Muestra a los compradores potenciales que el impulso a los vehículos eléctricos es serio.