La última generación de superdeportivos de alto rendimiento está aumentando de peso, incluso con materiales avanzados y costosos paquetes de reducción de peso. Una prueba reciente del Lamborghini Temerario, equipado con el paquete “Alleggerita” de £37.000, reveló un peso en vacío de 1.905 kg, una cifra que plantea dudas sobre si los fabricantes están priorizando las características sobre el rendimiento fundamental.
La tendencia creciente de los superdeportivos pesados
Durante décadas, el mantra en el diseño de superdeportivos ha sido simple: menos peso equivale a más velocidad. Sin embargo, las limitaciones modernas –incluidos los sistemas híbridos, las normas de seguridad cada vez más estrictas y las comodidades de lujo– están elevando el peso. Si bien los fabricantes ahora pueden acceder a materiales avanzados como fibra de carbono y aleaciones exóticas, el resultado suele ser un vehículo más pesado que depende de la potencia bruta para compensar el exceso de masa.
El peso del Lamborghini Temerario es particularmente llamativo porque se presenta a pesar de la disponibilidad de un paquete de ahorro de peso específico. El paquete Alleggerita elimina aproximadamente la masa de un Labrador, pero el automóvil aún inclina la balanza a casi dos toneladas métricas. Esto demuestra lo difícil que se ha vuelto lograr una reducción de peso significativa en los superdeportivos modernos.
El punto ideal: relación potencia-peso
El peso ideal de un superdeportivo sigue siendo un tema de debate, pero muchos entusiastas señalan al Ferrari 458 Italia como punto de referencia. Lanzado en 2010, el 458 ofrecía un rendimiento vertiginoso con 562 CV y una relación potencia-peso de alrededor de 360 CV por tonelada. Este equilibrio permitió un rendimiento utilizable sin sacrificar la comodidad y las características de seguridad diarias.
El Porsche 911 S/T, una oferta actual de alto rendimiento, logra una relación potencia-peso similar, lo que demuestra que todavía es posible construir superdeportivos ligeros y atractivos. Sin embargo, muchos modelos más nuevos ahora requieren 460 CV por tonelada para ofrecer resultados comparables, lo que indica que los fabricantes están compensando chasis y componentes más pesados con pura potencia.
¿Por qué es importante esto?
La tendencia hacia superdeportivos más pesados no se trata sólo de números; Afecta la dinámica de conducción. Un automóvil más liviano se siente más ágil, receptivo y atractivo. El exceso de peso embota la sensación de la dirección, aumenta las distancias de frenado y reduce la confianza general del conductor.
La trayectoria actual sugiere que los fabricantes pueden estar priorizando las características y la comodidad sobre la experiencia cruda y visceral que alguna vez definió al superdeportivo.
En última instancia, el futuro de los automóviles de alto rendimiento puede depender de si los fabricantes pueden superar el aumento de peso o si los compradores aceptarán máquinas más pesadas y potentes, pero menos equilibradas.






















