Los planes de Mazda para un cupé deportivo con propulsión rotativa, inicialmente impulsados por el entusiasmo que rodea al concepto Iconic SP 2023, enfrentan importantes obstáculos. Si bien el entusiasmo interno por un nuevo buque insignia estilo RX-7 sigue siendo alto, la realidad financiera de la compañía arroja dudas sobre su producción.
El sueño del entusiasta
El jefe de planificación de Mazda Europa, Moritz Oswald, confirmó el debate en curso en torno al icónico SP. Reconoció el “loco” número de entusiastas de los automóviles dentro de la empresa que desean profundamente lanzar “productos emocionales”. Este sentimiento se alinea con declaraciones anteriores del jefe de diseño de Mazda, Masashi Nakayama, quien sugirió que el concepto no era simplemente un auto de exhibición sino un precursor de un futuro modelo de producción.
La realidad financiera
Sin embargo, los ejecutivos de Mazda también enfatizaron la importancia crítica de la rentabilidad. Oswald afirmó que si bien la empresa podría diseñar un atractivo automóvil deportivo de 100.000 dólares, garantizar ventas suficientes para justificar la inversión está lejos de estar garantizado. El MX-5 sigue siendo el principal “automóvil halo” de Mazda debido a su probada viabilidad en el mercado.
Consideraciones sobre el tren motriz
Si se materializa un deportivo rotativo, el departamento de I+D de Mazda sugiere una configuración de tren motriz más directa que el concepto inicial del Iconic SP. El SP utilizó su motor rotativo como generador para motores eléctricos, pero los entusiastas quieren sentir la potencia del motor directamente, potencialmente a través de un sistema híbrido paralelo.
Las perspectivas futuras
Las declaraciones contradictorias de Mazda Europa y el equipo de diseño de la compañía revelan una división estratégica. Mazda parece más inclinada a priorizar productos financieramente estables que empresas arriesgadas. En cambio, el Iconic SP puede servir como una vista previa del diseño para la próxima generación del MX-5, o el tren motriz giratorio podría aparecer en un vehículo completamente diferente, como el cupé de cuatro puertas Vision X.
En última instancia, la decisión de Mazda depende de equilibrar la pasión de sus ingenieros con las demandas del mercado. El sueño de un nuevo RX-7 sigue vivo, pero su futuro es incierto.






















