Mazda está retrasando su próximo vehículo totalmente eléctrico (EV) hasta al menos 2029, cambiando su enfoque inmediato a la tecnología híbrida. Esta decisión, informada por Automotive News basándose en fuentes japonesas, refleja la creciente incertidumbre en el mercado de vehículos eléctricos, particularmente en Estados Unidos. Mazda, que originalmente aspiraba a que los vehículos eléctricos representaran entre el 25% y el 40% de las ventas mundiales para 2030, ahora anticipa una cifra más baja, probablemente inferior al 25%, debido a las condiciones regulatorias cambiantes y la demanda de los consumidores.
El cambio a la energía híbrida
En lugar de acelerar el desarrollo de los vehículos eléctricos, Mazda dará prioridad a los vehículos híbridos. La compañía está desarrollando su propio sistema híbrido de cuatro cilindros, cuya integración está prevista para el popular SUV CX-5 en 2027. Esta medida posiciona a Mazda para capitalizar la demanda híbrida mientras navega por el cambiante panorama de los vehículos eléctricos. Se espera que el CX-5, uno de los más vendidos de Mazda, se beneficie significativamente de este nuevo sistema de propulsión.
¿Por qué el retraso?
Varios factores contribuyen a la estrategia revisada de Mazda. La primera oferta de vehículos eléctricos de la compañía en EE. UU., el MX-30, tuvo un desempeño inferior debido a su alcance limitado (solo 100 millas) y disponibilidad restringida (solo en California). Este tropiezo inicial probablemente influyó en la decisión de reevaluar los cronogramas de los vehículos eléctricos.
Además, los cambios geopolíticos y económicos influyeron. Los aranceles de la administración Trump sobre los vehículos importados y la eliminación de los créditos fiscales federales para vehículos eléctricos a finales de 2025 afectaron gravemente las ventas de vehículos eléctricos. Estos cambios de política crearon un entorno más desafiante para la adopción de vehículos eléctricos, lo que llevó a Mazda a ajustar sus proyecciones.
El panorama más amplio
El cambio de Mazda es parte de una tendencia más amplia entre los fabricantes de automóviles que reevalúan los cronogramas de los vehículos eléctricos. El entusiasmo inicial en torno a los vehículos eléctricos se ha enfriado a medida que persisten los desafíos de infraestructura, los costos de las materias primas y las dudas de los consumidores.
“La implementación podría cambiar”, admitió el director general de Mazda, Masahiro Moro, reconociendo la necesidad de flexibilidad ante las realidades del mercado.
Esto no supone una retirada total de la electrificación. Mazda continúa desarrollando su propia tecnología de vehículos eléctricos, pero ahora está adoptando un enfoque más mesurado. La compañía monitoreará las tendencias regulatorias y las preferencias de los consumidores antes de comprometerse con una fecha firme de lanzamiento de vehículos eléctricos.
Mirando hacia el futuro
Por ahora, la estrategia a corto plazo de Mazda se centra en fortalecer su oferta híbrida. El CX-50 Hybrid (que utiliza tecnología Toyota) y las variantes híbridas enchufables del CX-70 y CX-90 ya demuestran el compromiso de la compañía con los sistemas de propulsión electrificados. El próximo sistema híbrido interno para el CX-5 promete mejorar aún más la posición de Mazda en el mercado.
En última instancia, la decisión de Mazda refleja una respuesta pragmática a un panorama automovilístico dinámico. Al priorizar los híbridos y al mismo tiempo mantener el desarrollo de los vehículos eléctricos, la empresa pretende equilibrar la innovación con la viabilidad del mercado.
