Land Rover recupera el nombre Freelander, pero no como modelo global. En cambio, la insignia icónica encabezará una nueva y resistente línea de SUV diseñada específicamente para el mercado chino. Este movimiento representa un cambio estratégico, aprovechando las plataformas y asociaciones existentes para expandir rápidamente la presencia de Land Rover en el mercado automotriz más grande del mundo.
El nuevo Freelander: construido para China, impulsado por Chery
La reactivación no es un proyecto de desarrollo tradicional de Land Rover. El nuevo Freelander se construirá a través de la empresa conjunta Chery Jaguar Land Rover (CJLR), utilizando la plataforma T1X existente de Chery. Esta plataforma ya sustenta varios SUV populares de marcas como Jaecoo y Omoda. La conclusión clave es la rentabilidad: Land Rover evita el gasto de un desarrollo completamente nuevo al utilizar tecnología probada.
Tampoco se trata sólo de un modelo. Land Rover tiene la intención de establecer “Freelander” como su propia submarca, expandiéndose potencialmente a múltiples vehículos con el tiempo. La primera versión, captada en fotografías espía y renderizada por Kolesa, ya está tomando forma.
Diseño y estética: toques familiares de Land Rover
El nuevo Freelander parece abrazar la estética cuadrada y robusta que define la imagen de Land Rover. Las representaciones sugieren faros delgados, parrillas divididas oscuras y un capó abultado distintivo. El diseño toma prestados elementos del Defender más grande, particularmente en los perfiles limpios de las puertas y los pilares del techo oscurecidos.
El estilo trasero es donde el diseño puede divergir. Las primeras representaciones muestran pequeñas luces traseras colocadas en la parte baja del parachoques, una elección que podría resultar controvertida. Si Land Rover no ajusta esto, el Freelander corre el riesgo de parecer desequilibrado, similar a las críticas dirigidas al actual Hyundai Santa Fe.
Tren motriz y producción: opciones eléctricas e híbridas
Si bien los detalles oficiales son escasos, se espera que el Freelander ofrezca variantes tanto totalmente eléctricas (BEV) como de vehículos eléctricos de autonomía extendida (EREV). La producción se llevará a cabo en la planta de CJLR en Changshu, China. Esta estrategia de producción localizada garantiza que el Freelander esté diseñado para satisfacer las demandas y regulaciones del mercado chino.
Este movimiento pone de relieve una tendencia creciente en la industria automotriz: las marcas se adaptan a las preferencias regionales y aprovechan las asociaciones estratégicas para una entrada más rápida al mercado. El modelo del Freelander exclusivo en China demuestra la voluntad de Land Rover de priorizar la eficiencia y el desarrollo localizado sobre un lanzamiento global tradicional.
El resurgimiento del Freelander en estas condiciones no es sólo el regreso de un nombre querido; es una señal de cómo está evolucionando la industria, con marcas que adaptan cada vez más sus productos a mercados específicos en lugar de buscar diseños universales.





















