El mundo de la Fórmula 1 se prepara para un cambio sísmico en 2026, con nuevas y radicales regulaciones de motores listas para remodelar el deporte. Estos cambios no se refieren sólo a coches más rápidos; Representan un paso fundamental hacia un futuro de carreras más sostenible y estratégicamente complejo. El objetivo principal es mejorar el espectáculo y al mismo tiempo alinearse con el compromiso de la F1 de alcanzar la neutralidad de carbono para 2030.
El cambio a la energía híbrida: una división 50/50
Durante años, los motores de F1 han sido sistemas híbridos que combinan combustión interna con motores eléctricos. Las normas de 2026 alteran radicalmente este equilibrio, pasando a un reparto de potencia 50/50 entre el ICE (Motor de Combustión Interna) y el motor eléctrico. Esto supone un aumento significativo de la potencia eléctrica, de 150kW a 350kW, requiriendo baterías más grandes y eficientes.
Se ha eliminado la anterior MGU-H (Unidad Motor Generador – Calor), que recuperaba energía del turbocompresor, simplificando el sistema y al mismo tiempo maximizando la eficiencia. La potencia máxima general del ICE se reduce a alrededor de 400 kW, pero el componente eléctrico amplificado nivela el campo de juego.
Nuevos modos de conducción: adelantar, acelerar y recargar
La potencia eléctrica mejorada introduce modos de conducción revolucionarios. El primero es el modo de adelantamiento, que aumenta temporalmente la potencia cuando un conductor está a un segundo de su rival, reemplazando efectivamente el antiguo sistema DRS.
El segundo es el modo Boost, que permite a los conductores aprovechar toda la potencia en cualquier momento, ya sea en ráfagas o repartidas por la vuelta para obtener una ventaja estratégica. Esto crea una capa táctica donde los conductores pueden elegir con qué agresividad desplegarán su poder.
Sin embargo, el uso agresivo de Boost agota la batería, lo que obliga a los conductores a confiar en la función Recarga. Esto requiere distancias de frenado más largas o elevación y deslizamiento, lo que potencialmente los deja vulnerables a los adelantamientos. Por lo tanto, las nuevas reglas introducen compensaciones entre riesgo y recompensa en cada etapa.
Los combustibles sostenibles ocupan un lugar central
La F1 está avanzando hacia combustibles 100% sostenibles, basándose en el uso anterior de etanol 10% renovable. Los equipos ahora deben utilizar combustibles totalmente sintéticos, ya probados en series inferiores de F2 y F3.
Se incentiva a los proveedores de combustible a mejorar la densidad energética. Si bien el flujo de combustible tiene un límite de 3000 MJ/h (incluyendo batería y combustible), una eficiencia de combustible superior significa que los equipos pueden comenzar con cargas de combustible más livianas, lo que aumenta el rendimiento. Esto introduce una nueva ventaja competitiva para la tecnología de combustibles.
Honda y Aston Martin: una nueva asociación
Honda, que anteriormente dominaba con Red Bull Racing, ahora se asociará con Aston Martin en 2026. El director ejecutivo, Toshihiro Mibe, enfatiza que esta colaboración encarna el compromiso de Honda de desafiar los límites de la ingeniería.
Más allá de la pista: implicaciones para los coches de carretera
Las innovaciones no se limitan a la pista de carreras. Honda tiene la intención de aplicar tecnologías refinadas de la F1 a sus vehículos de producción, incluidos automóviles híbridos y eléctricos, así como soluciones de movilidad como aviones eVTOL e incluso drones personales. La compañía también insinúa vehículos de alto rendimiento de edición limitada bajo su marca Honda Racing Corporation (HRC), comenzando con el Civic Type R de próxima generación.
Estos cambios no se refieren sólo a ganar carreras; se trata de superar los límites de la tecnología automotriz y contribuir a un futuro más sostenible. La temporada 2026 de Fórmula 1 promete una emocionante combinación de ingeniería, estrategia y responsabilidad medioambiental.
