Ford Motor Company ha entablado conversaciones preliminares con el fabricante de automóviles chino Xiaomi sobre una posible empresa conjunta, aunque las conversaciones aún son tempranas y no se ha llegado a ningún acuerdo. La colaboración reportada, detallada por primera vez en el Financial Times, podría llevar a Xiaomi a establecer una presencia de fabricación en los Estados Unidos.
Por qué esto es importante
La medida indica una creciente disposición entre los fabricantes de automóviles tradicionales a colaborar con los fabricantes chinos de vehículos eléctricos, particularmente a medida que estos últimos aceleran la innovación y las ganancias de participación de mercado. La industria de vehículos eléctricos de China es ahora la más grande del mundo y las empresas estadounidenses están bajo presión para ponerse al día. El director ejecutivo de Ford, Jim Farley, reconoció públicamente la brecha, afirmando incluso que condujo el modelo SU7 de Xiaomi durante meses para evaluar sus capacidades.
Cómo podría ser el acuerdo
La asociación potencial no se limita a un modelo específico. Las dos empresas podrían desarrollar conjuntamente nuevas tecnologías de vehículos eléctricos o coproducir vehículos completos, y Ford se encargaría del montaje en Estados Unidos. Xiaomi, conocida por su agresiva expansión en el sector automotriz, podría utilizar esto como trampolín para competir directamente con Tesla y otras marcas de vehículos eléctricos establecidas en suelo estadounidense.
La estrategia más amplia de Ford
Esta no es la primera vez que Ford explora opciones con los fabricantes de automóviles chinos. El Financial Times informa sobre conversaciones previas con BYD y otros, destacando una tendencia más amplia de empresas occidentales que buscan asociaciones para acelerar el desarrollo y la producción de vehículos eléctricos. Sin embargo, Ford ha negado los informes del FT, calificando las afirmaciones de “incorrectas” a pesar de cuatro fuentes familiarizadas con las reuniones.
El panorama más amplio
La industria automotriz está atravesando una rápida transición hacia los vehículos eléctricos y los fabricantes estadounidenses enfrentan la competencia tanto de actores globales establecidos como de empresas chinas emergentes. Asociaciones como la que Ford está considerando podrían ser críticas para mantener la competitividad, aunque también plantean preocupaciones geopolíticas sobre la transferencia de tecnología y el dominio del mercado.
En última instancia, las discusiones reportadas reflejan un cambio estratégico en el panorama automotriz, donde la colaboración, en lugar del aislamiento, puede ser esencial para la supervivencia.























