La industria automotriz, que aún se recupera de la grave escasez de semiconductores de 2020-2021, se está preparando para una nueva ola de limitaciones de suministro. Esta vez, el cuello de botella se centra en chips de memoria dinámica de acceso aleatorio (DRAM), un componente crítico para las funciones de los vehículos modernos, desde asientos eléctricos hasta sistemas de seguridad avanzados.
Por qué esto importa ahora
Los semiconductores se han vuelto omnipresentes en los automóviles. Los vehículos modernos dependen de miles de estos chips para operar todo, desde información y entretenimiento hasta tecnologías cruciales de asistencia al conductor. La situación actual no se trata sólo de cantidad; se trata de el tipo de chip que ahora se demanda. La escasez anterior se centraba en componentes menos sofisticados, pero el nuevo desafío involucra DRAM avanzada, que impulsa funciones de vanguardia.
La demanda de IA tiene prioridad
La cuestión central es simple: Los centros de datos centrados en la IA están superando al sector automotriz en capacidad de fabricación de semiconductores. Según S&P Global, los mayores márgenes de ganancia en el suministro de hardware para aplicaciones de inteligencia artificial están desviando la producción de los fabricantes de automóviles, a pesar de que la producción general de semiconductores ha aumentado desde 2023.
El mercado está muy concentrado: tres empresas controlan el 88% del suministro de chips DRAM, lo que les da una influencia significativa a la hora de priorizar a los clientes. No se trata de una cuestión de escasez general, sino de hacia dónde se dirigen esos recursos limitados.
Picos de precios y actualizaciones forzadas
Los analistas predicen que los precios de las DRAM podrían aumentar entre un 70% y un 100% entre 2025 y 2026. Dado el creciente número de semiconductores en los vehículos y las normas de seguridad más estrictas que exigen tecnología más avanzada, esto se traduce en aumentos de precios potencialmente significativos para los automóviles nuevos antes de que finalice la década.
Para aumentar la presión, los fabricantes están eliminando gradualmente los diseños de chips más antiguos, lo que obliga a los fabricantes de automóviles a actualizar sus sistemas. Aunque estos chips más antiguos siguen siendo de uso generalizado, la producción se detendrá en 2027, lo que dejará a los fabricantes de automóviles solo dos años para adaptarse. La mayoría de las tecnologías ADAS actuales se basan en estos semiconductores más antiguos, lo que significa que es inevitable un cambio rápido a chips más nuevos.
El resultado final
La inminente escasez de chips no es sólo un problema de la cadena de suministro; es un realineamiento estratégico. La IA está impulsando la demanda y los fabricantes de automóviles son secundarios en la ecuación. Esto probablemente se traducirá en precios más altos de los vehículos y obligará a los fabricantes a acelerar la adopción de tecnologías más nuevas y caras. La industria automotriz debe adaptarse rápidamente o correr el riesgo de quedar fuera del mercado por los precios.






















