Un hombre vuela a Japón para adquirir un raro Honda City Turbo

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Un entusiasta británico, Richard Reeve, emprendió recientemente un viaje extraordinario a Japón para comprar un Honda City Turbo muy codiciado, apodado “Bulldog” por los coleccionistas. La historia destaca hasta dónde llegarán algunas personas para adquirir raros tesoros automotrices y el contexto cultural único que rodea a estos vehículos.

El Honda City Turbo: un icono de nicho

El Honda City Turbo, lanzado en 1981, era un vehículo compacto diseñado para eludir los límites de las regulaciones de “kei car” de Japón y al mismo tiempo ofrecer un rendimiento impresionante. El modelo que buscaba Reeve, la variante Turbo, se destacó por su motor turboalimentado de 1.2 litros, que entregaba 109 caballos de fuerza y ​​un tiempo de aceleración de 0 a 100 km/h en menos de ocho segundos. Esto lo hizo sorprendentemente rápido para su tamaño. El automóvil fue una creación de Hirotoshi Honda, hijo del fundador de la compañía y una fuerza impulsora detrás de Mugen Motorsports, la división de carreras de Honda.

Una búsqueda personal de autenticidad

La motivación de Reeve no era simplemente la adquisición; quería comprar directamente a un propietario privado y no a través de un distribuidor. Esto lo llevó a reservar vuelos a Japón, donde se puso en contacto con un vendedor que también era un apasionado del City Turbo. El vendedor tenía un modelo Bulldog Mk2 de 1985, fuera de carretera durante dos décadas, ubicado en Sapporo, en la isla norteña de Hokkaido.

La persecución y la preparación

Lo que siguió fue un proceso meticuloso orquestado por el vendedor: el automóvil fue enviado a Fukushima, donde un destacado experto de Honda City lo preparó para la exportación. Esto refleja el profundo aprecio de Japón por la artesanía y la restauración automovilística. Antes del envío, el vendedor incluso fotografió el coche bajo los cerezos en flor, una tradición que simboliza la buena suerte y la prosperidad. Reeve finalmente vio su premio en 2019 en los muelles de Grimsby en el Reino Unido.

Más allá de la adquisición: exhibición y aprecio

En lugar de importar inmediatamente el automóvil, Reeve lo exhibió en una feria, donde atrajo un gran interés de entusiastas familiarizados con su rareza, su historia de carreras y sus apariciones en la franquicia de videojuegos Gran Turismo. Luego condujo el automóvil por primera vez en años, lo que marcó la culminación de una aventura automovilística única.

La historia demuestra cómo el valor de ciertos vehículos va mucho más allá de sus especificaciones mecánicas. La importancia cultural, combinada con una base de fans dedicada, lleva a los coleccionistas a tomar medidas extremas para proteger estos tesoros automotrices.