La administración Trump intentó trasladar la sede de Mercedes a EE. UU.

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La administración Trump cortejó activamente a Mercedes-Benz para que trasladara su sede corporativa de Alemania a Estados Unidos, según declaraciones recientes del director ejecutivo de Mercedes, Ola Källenius. A pesar de ofrecer incentivos financieros, incluidas exenciones fiscales, la empresa finalmente rechazó la propuesta, reafirmando su compromiso con sus orígenes alemanes.

Tácticas de presión e incentivos

Hablando con The Pioneer, Källenius reveló que el Secretario de Comercio, Howard Lutnick, presionó personalmente para la reubicación. Si bien estos incentivos a veces pueden influir en las empresas entre estados de EE.UU., convencer a una empresa internacional establecida para que se desarraigue es una tarea mucho más desafiante.

Källenius dejó claro que Mercedes no tenía intención de abandonar su base histórica: “La estrella [de tres puntas] es una empresa global desde hace más de 100 años, pero estamos arraigados en Suabia. Esas raíces no pueden, ni deben, arrancarse de la tierra”. Este firme rechazo subraya los límites de la coerción económica en los negocios globales.

Guerras comerciales y manufactura estadounidense

El intento de reubicar a Mercedes parece haber ocurrido hace aproximadamente un año, probablemente al comienzo de un hipotético segundo mandato de Trump. Estados Unidos ha perseguido agresivamente la fabricación nacional mediante aranceles y presión sobre los fabricantes de automóviles extranjeros.

Mercedes ya opera una importante planta de producción en Tuscaloosa, Alabama, y ​​en respuesta a las presiones comerciales, se ha comprometido a construir su modelo GLC en EE. UU. a partir de 2027. El vehículo se producirá junto con el GLE, GLE Coupé, GLS, EQE SUV y EQS SUV.

Esta situación resalta la tensión entre las políticas económicas nacionales y las realidades de la estrategia corporativa global. A pesar de los esfuerzos del gobierno de Estados Unidos para incentivar la deslocalización, las empresas multinacionales establecidas a menudo priorizan los vínculos históricos y la estabilidad operativa sobre las ganancias financieras de corto plazo.

El llamamiento directo de la administración a Mercedes sugiere una voluntad de aprovechar la presión económica para remodelar los paisajes comerciales internacionales, pero también demuestra que tales tácticas no siempre tienen éxito.