Híbridos diésel: rompiendo el mito del smog con MPG y torque reales

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Imagínese esto: un sedán Mercedes oxidado subiendo una pendiente. El motor suena lo suficientemente fuerte como para despertar a los vecinos. Bajas la marcha. Del tubo de escape sale humo negro. Ése es el estereotipo del diésel estadounidense. Ruidoso. Sucio. Débil.

Es una imagen justa. Pero está desactualizado.

El combustible diésel cuesta más aquí que en Europa, donde la mitad de los coches que circulan funcionan con diésel. Históricamente, las regulaciones en lugares como California han prohibido estos motores. El estigma persistió. Asociamos el diésel con el fracaso y la suciedad.

La ingeniería moderna está cambiando esa narrativa. Fabricantes de automóviles como BMW, Mercedes-Benz y Volkswagen han eliminado el humo y el ruido. Las nuevas tecnologías de emisiones permiten que estos motores se vendan en los 50 estados. Están más limpios. Más poderoso. Sorprendentemente confiable.

Tomemos como ejemplo el BMW 120d Coupé europeo 2008. Ofrece un estimado de 55 mpg. Eso no es un error tipográfico. Esa es la eficiencia del mundo real de un motor de combustión.

Entonces, ¿por qué detenerse ahí? ¿Qué sucede cuando se combina potencia diésel de alto par con asistencia eléctrica? Un híbrido diésel.

Estamos observando cómo funcionan estas máquinas. Cuánto combustible ahorran. Y lo que eso significa para el medio ambiente. Quizás te sorprendan los números.